El tannat y la identidad uruguaya

El tannat y la identidad uruguaya

Hoy no los voy a llenar de información sobre el tannat, va a haber otra entrada durante este mes con datos e historia.

Hoy me interesa más comenzar el mes del tannat con lo que esto representa para los uruguayos como identidad. Así como el mate, los bizcochos o la rambla, el tannat nos identifica. Algunas veces pienso que forzosamente, otras pienso que fue ella, la tannat, la que eligió este pedacito de mundo para ser reina; como sea, hablar de tannat es hablar del Uruguay.

Hoy día, Uruguay es donde se encuentra la mayor superficie plantada de la variedad en el mundo; podemos encontrar cultivos de uva tannat además en otras zonas vitivinícolas como,  Salta en Argentina y en Rio Grande do Sul, en Brasil, que son dos de las regiones más importantes en superficie plantada. En las Américas, también se cultiva en Ica, Perú, en Tarija, Bolivia, en Ensenada, México y en California, Estados Unidos. En Europa, además de las regiones de Madirán e Irouleguy, en su Francia natal, podemos encontrar algo en Capadocia, Turquía. Ciertamente debe haber alguna que otra plantita más en la vuelta que por la extensión no es registrable.

He tenido la fortuna de probar tannat de casi todas las regiones que mencioné arriba,  y así descubrí por qué es una de las cepas que me sorprende siempre: su versatilidad. En cada uno de estos lugares, la expresión es absolutamente diferente, pero lo que más destaca a los tannat uruguayos, es su autenticidad y el aprovechamiento de sus camaleónicas características enológicas.

Para mí, el tannat uruguayo es la “uruguayez” en su máxima expresión.

Es versátil, se adapta a una gran cantidad de tipos y estilos diferentes. Los uruguayos, somos “todólogos” por excelencia. Es escaso, aunque se encuentra en el mundo. Hay un Uruguay entero fuera de Uruguay. Es memorable, quien lo prueba siempre lo recordará. Como a un buen amigo uruguayo. Conquista lentamente, un gusto adquirido tal vez. Los uruguayos, donde llegan dejan huella. Consiguió el éxito mundial antes que nacional y su lugar de origen paso a ser garantía de calidad. Un uruguayo siempre es bienvenido por el mundo.

Para que entiendan cuando digo versatilidad, me refiero a que hoy en Uruguay podemos encontrar elaboraciones a partir de uvas tannat, de vinos tranquilos entre los que los estilos son de lo más variado pasando por maceraciones carbónicas, largas crianzas y/o fermentaciones en barricas de roble, tinajas o fudres, vinos jóvenes de elaboración más tradicional, vinos de producciones de manejo integrado, con mínima intervención y hasta con crianza en el fondo del mar. También podemos encontrar vinos espumosos como el increíble Brut Negro de los Pisano, único vino espumoso natural tinto elaborado de uva tannat en el mundo.

Salgamos del vino estrictamente. Existen otras bebidas que usan uvas tannat, destilados como la grappa y el orujo. Algunas cervezas del estilo grape ale son elaboradas con tannat, para licores y vermuts también es una opción esta uva. Yendo aún más lejos, muy tímidamente se desarrollan otros productos no bebibles con el jugo, el vino o las cáscaras de la uva tannat. La cosmética aprovecha los beneficios de los polifenoles y formula jabones, alcohol en gel, lociones humectantes entre otros productos. La innovación ha llevado a desarrollar  incluso harina de tannat, utilizada por lo mismo como complemento alimenticio. Es decir, no hay límites para el uso y aprovechamiento de tan noble fruta.

Para cerrar esta entrada, me gustaría comentarles que el vino es una de las poquísimas bebidas que genera lazos con la tierra, pero no termina allí, esos lazos perpetúan y comunican una forma histórica de manejo cultural de los recursos, el vino habla directamente de donde viene, de quienes se han sacrificado día y noche para que las uvas sean lo más sanas posibles para que puedas disfrutar de esa copa. Cada botella de vino son horas y horas de trabajo manual, de años de experiencia aplicada, de espaldas doloridas de cosechar, de manos cortadas y de madrugadas gélidas de poda, de inversión y desarrollo.

Cada botella de vino es un pedacito del universo que un loco decidió cultivar y embotellar para vos. Por respeto a esa locura, a esa dedicación y esfuerzo, cada vez que destapes una botella, respirá y disfrutala con calma, con agradecimiento.

¡Salud!